«Equidad de género en la economía social y solidaria. Una propuesta pluridisciplinar y transnacional»

Las empresas de inserción. Espacio de oportunidad para la equidad

Cuando me piden que hable o escriba de empresas de inserción automáticamente vienen a mi retina rostros de personas a las que he conocido en estos últimos veinte años de mi vida dedicados a este sector. Irremediablemente, mi archivo fotográfico particular me envía  un gran porcentaje de rostros de mujeres; mujeres de todas las edades, de todas las condiciones, de todos los países y fundamentalmente, mujeres vulnerables que han tenido que confrontarse a situaciones muy duras. Gracias a este instrumento de inserción por lo económico que son las empresas de inserción han podido reconducir sus vidas.

Por eso, para mí, feminista por elección, gracias al Evangelio, hablar, escribir de empresas de inserción y hablar o escribir de igualdad de oportunidades  o equidad, es sinónimo, es sencillamente lo mismo.

Porque desgraciadamente todavía la pobreza, la desigualdad, la violencia sigue teniendo rostro de mujer. Y el origen de las empresas de inserción está en la necesidad que vimos en las entidades sociales de ofrecer un instrumento, una posibilidad de acceder a la herramienta fundamental de independencia y autonomía: el empleo, el salario, la independencia económica. Fundamentalmente  con esa autonomía, que permite la sostenibilidad económica, podemos trabajar las otras dependencias y conseguir que las mujeres recuperen o accedan a tener el control de sus propias vidas.

Las empresas de inserción forman parte de la Economía Social y Solidaria. Están recogidas en  la ley 5/2011 como una de las familias que la componen dedicadas a proporcionar empleo a  los colectivos más vulnerables. [1] Aunque la normativa específica de las empresas de inserción se encuentra en la Ley 44/2007 y en los diferentes decretos aprobados en las Comunidades Autónomas que son las que tienen las competencias en empleo.  Sin embargo, es importante situarnos como agentes económicos dentro de la Economía Social

Otro hito legislativo pionero en España es la ley 31/2015[2] que supuso el reconocimiento de las Empresas de Inserción como entidades prestadoras de Servicios de Interés Económico General.

Este reconocimiento ha supuesto en la Comunidad Valenciana que las ayudas a las Empresas de Inserción que concede Labora[3] estén por primera vez exenta de mínimis, lo que posibilita un avance muy importante para las empresas con más posibilidades de contratación. Antes de esta ley  no se podían obtener ayudas por un importe superior de 500.000 euros en tres años, penalizando a las empresas con mayores posibilidades de contratación. Una contradicción cuando lo que necesitamos precisamente son más personas contratadas.

Otro elemento destacado de los últimos avances legislativos que se han producido en España es la nueva ley de contratación pública.  Entró en vigor el pasado 9 de marzo del 2018 y las administraciones públicas están obligadas a realizar una reserva de mercado para las Empresas de Inserción.  Esto supone una enorme oportunidad para crear empresas en nuevos sectores de actividad económica o ampliar las que actualmente están operando en el mercado.

Todos estos elementos hacen que en la actualidad las Empresas de Inserción estén adquiriendo notoriedad. Pero es fundamental recordar su doble vertiente: mercantil y social. Esta es su razón de ser. Y uno de los principios básicos que la sustentan es el acompañamiento personal e individualizado en el itinerario dentro de la Empresa de inserción. Su eficacia está vinculada a este diseño. Por eso es fundamental recordarlo.

Las Empresas de Inserción necesitan, como el resto de las empresas que operan en el mercado, tener unas cuentas saneadas a final de mes, pero su objetivo final es la inserción sociolaboral de las personas que están en situación de vulnerabilidad y la Empresa de Inserción es el medio para conseguirlo. Para ello es fundamental el acompañamiento individualizado que realiza un equipo de profesionales, formado mayoritariamente también por mujeres.[4]

Por eso, si vuelvo a mi archivo fotográfico particular, veo un montón de mujeres profesionales del trabajo social, de la psicología, de la pedagogía, de la educación social que acompañan el itinerario personalizado pactado por las personas que llegan a nuestras empresas y que son un pilar fundamental en el éxito a la transición en el mercado tradicional. Estas personas están atentas, acompañan, animan e intervienen en las innumerables aristas que conlleva un acompañamiento de estas características

Son profesionales  que trabajan como alfareras para que poco a poco las personas recuperen o adquieran sus habilidades sociales, su autoestima, sean capaces de colocar su pasado, desarrollar su presente y diseñar su futuro con garantías de continuidad.

En mi retina tengo rostros de mujeres que han llegado a la empresa de inserción “al borde de un ataque de nervios”, que han vivido en la calle con sus hijos, liberadas de una red de trata, rescatadas de las garras de la depresión y el alcohol, desesperadas tras haber presentado 370 cv, sin ninguna respuesta, acobardadas por la violencia ejercida sobre ellas, enganchadas a culturas opresoras, decepcionadas porque el paraíso europeo no es tan idílico como lo presentan.

Estos mismos rostros han experimentado, como las crisálidas convertidas en mariposas, una transformación espectacular a través del desarrollo de un puesto de trabajo, de un contrato laboral con el acompañamiento específico. Este resurgir, esta nueva situación  les ha permitido hacer frente a la hipoteca, poder acceder a una vivienda, recuperar  la dignidad ante su familia, sacar el permiso de conducir o reír a carcajadas.  Son las pruebas de que estos espacios de oportunidad que son las Empresas de Inserción son una referencia en la lucha por la equidad, la sostenibilidad y sobre todo, la esperanza.

Cuando los miedos al “no se puede” dan paso al “es posible”, cuando la confianza en ellas mismas se afianza, se consigue una vuelta de tuerca más que es pasar a formar parte de la plantilla fija y asumir responsabilidades dentro de la empresa que les ha brindado tantas oportunidades. De esta manera se transforman en referentes para las nuevas personas trabajadoras de inserción que formen parte de la empresa.

Pocas satisfacciones producen un gozo tan profundo como ver finalizar así un itinerario de inserción. En realidad, ¿quién puede entender mejor el proceso de pasar del infierno a los cielos que quienes han recorrido este camino previamente? ¿Quién puede conocer mejor los frágiles límites entre estar bien y el riesgo a caer? ¿Quién puede ser mejor referente de que es posible lograrlo sino quién lo ha conseguido?  

Si podemos destacar experiencias satisfactorias en nuestro campo una de ellas es compartir una mesa de trabajo simplemente con compañeras y compañeros, que solamente si miramos muy muy para atrás, recordamos que en su momento, fueron de inserción.

Un modelo generalmente compartido en Europa

El modelo de empresas de inserción que hemos ido creando en España en estos últimos años y que cuenta con una completa legislación en nuestro país, es lo que la Comisión Europea ha definido como “empresa social”[5] . Es compartido con gran parte de las Empresas de Inserción que constituyen  Ensie (The European Network of Social Integration Enterprises) la red europea de empresas de inserción que aglutina a 22 entidades representativas[6] y en la que está presente Faedei (Federación de Asociaciones Empresariales de Empresas de Inserción)[7] y  a la que pertenece AVEI (Asociación Valenciana de Empresas de Inserción). Sin embargo, aunque el modelo es generalmente compartido en su definición, su aplicación es diferente.  Europa tiene una gran diversidad, sobre todo en los países que incluyen la inserción dentro de las políticas públicas y los que, como España la iniciativa ha surgido de la sociedad civil.    El desarrollo del modelo de Empresa de Inserción  en nuestro país comparte similitudes con  países como Francia, Italia y su  movimiento cooperativo, Portugal, Bélgica, Austria, Holanda. En estos estados existe una clara diferencia en el trabajo con los colectivos en riesgo de exclusión y las diferentes capacidades donde existe un trabajo mejor organizado. Algo que no sucede en los países recientemente incorporados a la Unión Europea. En España, sin embargo está perfectamente  delimitado con los centros especiales de empleo.

 

Participación de las mujeres en los órganos de decisión

Muy probablemente por nuestro origen en el Tercer Sector la participación de las mujeres en la gestión de las Empresas de Inserción es mayor que en el conjunto de la Economía Social o que en el mismo Tercer Sector. Es curioso, y a la vez doloroso, comprobar que también en estos ámbitos los cuadros técnicos e intermedios están ocupados por mujeres pero que a medida que subimos en las escalas de representación política la presencia masculina es altamente mayor.

De las siete empresas que tenemos actualmente en la Comunidad Valenciana, y que forman parte de  AVEI[8] (Asociación Valenciana de Empresas de Inserción) cuatro tienen a mujeres al frente de sus gerencias. En el acompañamiento hay una presencia muy muy mayoritaria también y en las Juntas directivas  existe una proporción de mujeres del 75%.

Perspectivas de futuro

En estos últimos tiempos escucho cada vez con más insistencia una pregunta: ¿Por qué no pueden montar Empresas de Inserción las empresas normales o cualquiera? ¿Cómo se puede comprar una Empresa de Inserción? Creo que esta pregunta no viene dada tanto por el interés en crear este tipo de entidad como por la oportunidad que ofrece la nueva ley de contratación pública.

La respuesta es clara: lo que diferencia a la empresa de inserción del resto, es que nuestro objetivo no es ganar dinero. –que por supuesto, lo queremos. Nuestro objetivo es la inserción, el trabajo se convierte en el medio. Y en ese sentido, son fundamentales, los tiempos establecidos por ley y dedicado a los itinerarios personalizados y el equipo de profesionales que lo componen. Este es el éxito que celebramos en nuestros altos índices de éxito en el mercado tradicional, un 65%. Lo que demuestra que es  una política activa de empleo muy eficaz

Por eso, creo en la necesidad de seguir desarrollando este modelo en el que tan importante es el buen hacer de la actividad mercantil que garantice la estabilidad económica, la calidad en servicio, el crecimiento adecuado, la innovación tecnológica, el marketing y la comunicación como el acompañamiento profesional en los itinerarios. Y en ese sentido, es fundamental la función de la entidad promotora que garantice el fin social.

Si hacemos esto tenemos un futuro prometedor por delante. La contratación pública será una oportunidad a ir desarrollando tanto a nivel local, como provincial, autonómico y estatal. La administración tendrá que cumplir la ley pero esto tendrá que hacerse con planificación. No podemos hacer frente a muchas de las actividades que actualmente se contratan. Tendremos que ir haciéndolo en colaboración directa con los diferentes departamentos de contratación. Una palabra se hace imprescindible: planificar, planificar a corto, medio y largo plazo.

Pero también tendremos que continuar con el cliente privado, con las empresas, con la ciudadanía en general que puede acudir a nuestros productos y servicios. La compra responsable se está convirtiendo en una apuesta cada vez más asumida por la ciudadanía que sabe de su capacidad para influir en la economía.

Y en contra de lo que muchas veces quieren hacernos ver. NO somos competencia con el resto de las empresas. Todo lo contrario. Necesitamos de la colaboración empresarial para cumplir con nuestra misión del tránsito. Las personas que finalizan al cabo de tres años máximo su proceso en la Empresa de Inserción tienen que ir al mercado tradicional. Ofrecemos al empresariado, personas formadas, motivadas y sobre todo, agradecidas de poder continuar con normalidad su vida con un puesto de trabajo. Creemos que es una magnífica oportunidad de desarrollar de esta manera la Responsabilidad Social Corporativa.

Otra manera de establecer esa colaboración es precisamente a través de la contratación pública. Las obras y servicios se tienen que hacer considerando los lotes en algunas de las actividades. Se hará necesaria también la planificación y el trabajo conjunto entre el empresariado y la Empresa de Inserción para conseguir los mejores resultados

Estamos ante un futuro prometedor, con una base legislativa amplia, ayudas a la contratación y esto nos permitirá seguir generando empleo para las personas vulnerables, y posibilitando que las mujeres también puedan tener un mejor futuro, tanto las mujeres vulnerables como las profesionales  que encuentran en las Empresas de Inserción una posibilidad de trabajar en la Economía Social y Solidaria para hacer posible una sociedad más justa y equitativa.

Bibliografía

El acompañamiento en las Empresas de Inserción. Ed. Faedei-AERES

Guía para la Aplicación de la Ley 31/2015. Ed Faedei.

Las empresas de inserción y el derecho al empleo de los colectivos vulnerables. Antonio Fdez Rojas y Nieves Ramos. Documentación Social. Revista de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada. 2016. 181

 

Nieves Ramos Rosario

Responsable de Relaciones Institucionales e Igualdad de Oportunidades de la Red Social Koopera

Presidenta de AVEI y administradora de Insertadix del Mediterráneo SLU

[1] https://www.boe.es/boe/dias/2011/03/30/pdfs/BOE-A-2011-5708.pdf

[2] https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-9735

[3] www.labora.gva.es/va/empreses

[4] www.faedei.org/images/docs/documento49.pdf

[5] ec.europa.eu/growth/sectors/social-economy/enterprises_en

[6] www.ensie.org/

[7] www.faedei.org/es/

[8] www.aveiweb.org/